La Amazonía ecuatoriana es única en la Tierra. Los biólogos la describen como un paraíso ecológico, donde se pueden encontrar más de 4000 tipos de plantas en una sola hectárea. Las naciones indígenas la reconocen como una tierra abundante que proporciona alimentos saludables, agua limpia, una gran cantidad de medicinas y plantas curativas y un espacio seguro que llaman hogar. La Amazonía ecuatoriana también es vista por corporaciones, gobiernos e invasores como «tierra de nadie», un área fértil, libre para explotar petróleo, madera, minerales, agua, animales, peces, tierras agrícolas y aceite de palma.

Esta combinación de diversidad, riqueza y amenazas industriales constantes hace de la Amazonía ecuatoriana un «punto crítico» de conservación, un área de importancia primordial para la protección de su patrimonio cultural y biológico. En esta sección, damos una idea de las consecuencias ecológicas del auge petrolero de la Amazonía ecuatoriana y cómo transformó esta área en uno de los frentes de deforestación más activos del Amazonas y una fuente perpetua de contaminantes que amenazan la vida.

Después de 50 años en la región, el legado de la industria petrolera en la Amazonía ecuatoriana es ahora mundialmente conocido, principalmente debido a la batalla legal entre el gigante petrolero Chevron/Texaco y unas <strong30,000 personas de la zona más afectada</strong por derrames y desechos. Si bien algunas prácticas han cambiado y los discursos han sido «enverdecidos», la huella tóxica de la industria todavía es omnipresente en el área.

2 tuberías principales atraviesan desde los Andes amazónicos hasta el Océano pacífico, abarcando más de

500 kilómetros

De terreno irregular, cruzando 94 fallas sísmicas en el camino.


Cientos de pequeñas tuberías conectan más de

3430pozos petroleros

nuevos y viejos.

Más de

1169derrames petroleros

fueron reportados oficialmente en Ecuador entre 2005 y 2015, de los cuales el 81% (952) ocurrieron en la región amazónica.


La cantidad de petróleo que ha sido “oficialmente” derramado en ésta región supera los

350000 barriles

entre los años 2005 a 2015, el equivalente a más de 4000 galones (15000 litros) por día. De este petróleo derramado, dos tercios nunca han sido limpiados.

Entre los años 1972 y 1993, más de

30millones de galones

(110 mil millones de litros) de crudo y desechos tóxicos se descargaron en la tierra y las vías fluviales de la Amazonía ecuatoriana, aproximadamente 140 veces la cantidad derramada por BP en el Golfo de México en 2010.

Todavía existen 1785 piscinas y 704 pozos abiertos de desechos tóxicos registrados en la región.

La industria petrolera ha penetrado la Amazonía ecuatoriana con carreteras para oleoductos, pozos petroleros y acceso a áreas vírgenes. El área ahora está entrecruzada por más de

9500 kilómetros

– o el equivalente a 1,5 veces el radio de la Tierra.


Entre 1990 y 2015, Ecuador perdió

475000hectáreas

de selva amazónica primaria, un promedio de 83 campos de fútbol despejados todos los días

Los bloques de petróleo ahora cubren más del 68% de la Amazonía ecuatoriana, un área del tamaño de Irlanda.


El Amazonas es una gran reserva de carbono que, cuando se deforesta, conduce a emisiones masivas de gases de efecto invernadero (GEI).

La extracción de petróleo en esta remota región ha dejado un legado de contaminación, específicamente metales pesados e hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs), amenazando la vida misma de las poblaciones que viven alrededor y aguas abajo de las operaciones petroleras. La deforestación que esto conlleva, también conduce a problemas de salud a través de la liberación de mercurio.

Los hombres que viven en cercanía de pozos petroleros tienen más probabilidades de desarrollar:

5eces más cáncer de estómago.

4eces más cáncer rectal.

10veces más melanoma de piel.

6veces más cáncer de tejidos blandos.

2veces más cáncer de riñón.

que los hombres que viven en zonas sin explotación petrolera.

Los niños (de 0 a 4 años) que viven cerca de las operaciones petroleras son

3.5veces

más propensos a desarrollar leucemia que aquellos viviendo alejados.


El mercurio es una neurotoxina que puede dañar el sistema nervioso humano incluso en concentraciones muy bajas. La industria petrolera desempeña un papel doble en la contaminación por mercurio en la Amazonía ecuatoriana, a través de derrames de petróleo y acelerando la deforestación.


En áreas donde opera la industria petrolera, las mujeres que beben o usan el agua del río tienen

2.5veces

la cantidad de mercurio en su orina de las mujeres que beben o usan agua de pozo o de lluvia.

Los hombres que participaron en una limpieza de derrame petrolero en la Amazonía peruana tuvieron

2veces

más mercurio en su orina como otros residentes de la Amazonía andina.


La deforestación libera mercurio de los suelos de la selva. Los niveles de mercurio en los suelos de la Amazonía ecuatoriana muestran una disminución de hasta el 60% después de la deforestación.


Una vez en el agua, el mercurio contamina a los peces, importantes para la dieta de los residentes locales, acumulándose en la cadena alimentaria hasta niveles altos en peces piscívoros grandes.

Las plantaciones de aceite de palma han aumentado más del doble en América Latina desde 2001.

La demanda de aceite de palma impulsa la deforestación amazónica en Ecuador, donde más de

65000 hectáreas

de selva primaria han sido convertidas en monocultivos.

Ecuador se encuentra ahora entre los 10 principales países productores de aceite de palma del mundo.

Según las Naciones Unidas, las plantaciones de aceite de palma ahora cubren más de

340000campos de fútbol en Ecuador


En el primer año de cosecha, el propietario de una plantación de palma gasta en promedio siete veces más dinero en fertilización, pesticidas y control de enfermedades (702$/ha) que en la misma cosecha (100$/ha).

La Amazonía ecuatoriana es uno de los lugares con mayor biodiversidad en la Tierra. Solo en el Parque Nacional Yasuní, donde la industria petrolera ha comenzado recientemente la explotación, los científicos han encontrado una gran diversidad de especies:

4000

plantas

499

peces

596

aves

204

mamíferos

121

reptiles

150

amfibios

Carreteras, tuberías y líneas sísmicas conducen a una caída del 80% en las densidades de vida silvestre/strong>.
En general, las áreas vírgenes tenían 6 veces más vida salvaje que el área cercana a la carretera.

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