Durante cientos de años, los ancianos en las comunidades indígenas han compartido sus cuentos, sus recuerdos y sus historias con sus hijos, nietos y vecinos. Sin idiomas escritos, las culturas Secoya, Waorani, Siona y Kofán dependían de las historias y los lazos generacionales fundados a través de la tradición oral.

A medida que la colonización, la deforestación y la aculturación se arraigan cada vez más en las formas de vida indígenas en la Amazonía, esa memoria viva es cada vez más difícil de transferir de generación en generación.

Estamos apoyando a los jóvenes indígenas a contar sus propias historias con sus propias voces, manteniendo vivos los recuerdos indígenas.

Ahora más que nunca, las historias indígenas deben contarse, transmitirse a las generaciones futuras y también compartirse con el mundo exterior, cuyo estilo de vida es la principal causa de la pérdida cultural de los pueblos.

Creemos que las comunidades indígenas deben contar sus propias historias, por lo que estamos capacitando a los jóvenes para que usen películas, fotografías y otras técnicas narrativas para transmitir el conocimiento y las historias de los ancestros de sus comunidades, mientras crean métodos que permitan a quienes viven fuera de la Amazonía entender sus realidades.

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