Demuestra tu solidaridad con los pueblos indígenas del Ecuador en su lucha por exigir justicia para todas las comunidades afectadas por el derrame de petróleo



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SOBRE LA DEMANDA

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En Ecuador, la cifra de muertes por coronavirus ya es uno de los más altos del mundo, pero en la Amazonía indígena el riesgo de infección es mayor debido a la falta de infraestructura, de pruebas y de acceso a los suministros básicos.  Ahora, el mayor derrame de petróleo que ha ocurrido en más de una década ha creado una crisis dentro de otra crisis para la población indígena del Ecuador en la Amazonía.

 

El derrame de petróleo ocurrió el 7 de abril de 2020, debido a la ruptura del Sistema de Oleoductos Transecuatorianos (SOTE) y el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP). Esto afecta a aproximadamente 118.617 personas pertenecientes a 22 parroquias rurales a lo largo de las orillas de los ríos Coca y Napo, junto a más comunidades río abajo en el Perú. Cientos de comunidades indígenas se enfrentan a la escasez de alimentos ya que dependen de estos ríos para obtener alimentos y agua dulce, y las regulaciones nacionales por el COVID-19 han limitado el acceso a provisiones externas. La respuesta del Estado ha sido lamentablemente inadecuada y poco transparente.

En Ecuador, la cifra de muertes por coronavirus ya es uno de los más altos del mundo, pero en la Amazonía indígena el riesgo de infección es mayor debido a la falta de infraestructura, de pruebas y de acceso a los suministros básicos.  Ahora, el mayor derrame de petróleo que ha ocurrido en más de una década ha creado una crisis dentro de otra crisis para la población indígena del Ecuador en la Amazonía.

 

El derrame de petróleo ocurrió el 7 de abril de 2020, debido a la ruptura del Sistema de Oleoductos Transecuatorianos (SOTE) y el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP). Esto afecta a aproximadamente 118.617 personas pertenecientes a 22 parroquias rurales a lo largo de las orillas de los ríos Coca y Napo, junto a más comunidades río abajo en el Perú. Cientos de comunidades indígenas se enfrentan a la escasez de alimentos ya que dependen de estos ríos para obtener alimentos y agua dulce, y las regulaciones nacionales por el COVID-19 han limitado el acceso a provisiones externas. La respuesta del Estado ha sido lamentablemente inadecuada y poco transparente.

 

Esta fue una catástrofe totalmente evitable. El gobierno ecuatoriano fue advertido por científicos y expertos de que esto podría suceder, pero no se tomó ninguna medida para disminuir la probabilidad de una ruptura del oleoducto. En respuesta, Amazon Frontlines, junto con la Alianza Ecuatoriana de Derechos Humanos, la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana CONFENIAE, la organización Kichwa Federación de Comunas Unión de Nativos de la Amazonía Ecuatoriana (FCUNAE), y varias familias indígenas afectadas, han presentado una demanda exigiendo al Estado y a las compañías petroleras que lleven a cabo una urgente remediación ambiental, proporcionen soluciones a los pueblos afectados y reparen o reubiquen los oleoductos para evitar futuros derrames.

 

Este derrame de petróleo y la mala respuesta del Estado violan los derechos constitucionales de los pueblos indígenas al territorio, la salud, la información, el agua y la soberanía alimentaria, un medio ambiente limpio y ecológicamente equilibrado, y los derechos de la naturaleza. Lamentablemente, hay una larga historia de violaciones a los derechos de los pueblos indígenas y de destrucción de los bosques debido a la rápida y barata producción de petróleo en Ecuador. Debemos mostrar al gobierno ecuatoriano y a las compañías petroleras que la comunidad mundial exige justicia!

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